Las Cuentas de Ahorro para la Salud (HSA) y las Cuentas de Gastos Flexibles (FSA) son potentes herramientas financieras diseñadas para ayudarle a administrar y reducir sus gastos de atención médica. Si bien muchos están familiarizados con el uso de estas cuentas para gastos médicos básicos, existe una tendencia creciente a aprovecharlas para obtener soluciones integrales de salud que promuevan el bienestar a largo plazo.
Entendiendo las HSA y las FSA
Las HSA están vinculadas a planes de salud con deducible alto (HDHP) y le permiten aportar ingresos antes de impuestos. Estos fondos pueden invertirse y crecer con el tiempo, lo que le permite ahorrar para gastos médicos futuros y, al mismo tiempo, reducir sus ingresos tributables.
Las FSA , por otro lado, no están vinculadas a planes de salud específicos. Permiten aportar fondos antes de impuestos para gastos elegibles, pero, por lo general, estos fondos deben utilizarse dentro del año del plan o se perderán.
Perspectivas tradicionales sobre el gasto en HSA y FSA
Históricamente, las HSA y las FSA se han considerado principalmente cuentas para cubrir gastos médicos de bolsillo, como copagos, deducibles y artículos básicos de venta libre como protector solar y vendajes. Esta perspectiva limitada a menudo impide que las personas aprovechen al máximo sus beneficios de salud. Sin embargo, esta perspectiva está evolucionando a medida que más personas descubren los beneficios más amplios que estas cuentas pueden ofrecer.
Del uso limitado a soluciones integrales de salud
Se está produciendo un cambio significativo en la percepción y el uso de las HSA y las FSA. Cada vez se reconoce más la importancia de prevenir y controlar enfermedades crónicas como la diabetes y la prediabetes mediante el uso de productos de salud que cumplen los requisitos para HSA y FSA, como equipos de fitness, tecnología sanitaria y suplementos nutricionales.
Según las regulaciones del IRS, estos productos y servicios de salud son elegibles para reembolso cuando son recetados por un médico mediante una Carta de Necesidad Médica (LMN) para curar, tratar, mitigar o prevenir enfermedades crónicas, como la diabetes. En esencia, si tiene una LMN que indica que un producto o servicio es médicamente necesario, puede usar los fondos de su HSA o FSA antes de impuestos para cubrir estos gastos. Esto puede reducir su tasa efectiva de impuesto sobre la renta, que promedia alrededor del 30%.
Si usted califica, puede:
- Pague directamente con su tarjeta HSA/FSA.
- Reembolse su pago elegible de su cuenta HSA/FSA.
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